Duende
Luce en la cubierta de Rosario, sale de los campanarios una luna de papel.
Pivotea longa una milonga tras la cúpula redonda del teatro "Lavarden".
Y en el calendario de tus piernas
amenazan las eternas rebanadas de dolor,
Dicen los que han visto tus quebradas
que los timbos te volaban como pluma de gorrión.

Canta en "El hornero" una fulana, y una piel de porcelana
que contrasta en un bretel;
Siente a un aprendiz de firulete que con la marca se mete
con sensual intrepidez.
(Y en el inventario de tus ojos
Otro duende sin cerrojos taconea en el parquet...)

Duende de recuerdos de la España,
Va detrás de la mañana un bandoneón de milongon.
Pájaro truncado por la noche
yo no he visto tu reproche pero si tu corazón.
Duende que sabés cuanta ternera
con un tajo en la pollera te entrego las medias red.
Mujeres que tiemblan en tus brazos
Al sonido de un tangazo de Contursi o de Gardel.

Duende que cobija y que sostiene, que acomoda y se detiene
en fotográfica quietud.
Pie que gambetea semifusas, afirmate a una minusa por tu honor y a mi salud.
Dame de tus pasos el estilo
Que también voy perseguido por el arte de querer.

Duende que has ocheado a la mistonga
Acechado por la sombra de la fama en tu mitad.
Animal devoto del fueyero
¡Ay del fiero carcelero que acorrala tu bailar!.
Dale al empedrado del destino
con cuadrados argentinos, duende, si querés seguir,
No siempre anuncia inviernos el otoño, duende, si tenes retoños
¡con sangre de bailarín!.

("El Duende": personaje de Rosario, renombrado bailarín de tango que merced a una dolencia quedo limitado en su arte de la danza, dedicándose en la actualidad a la enseñanza en el teatro "Lavarden" y en el Centro de la Tradición "El Hornero".)