EL TROVADOR
DE AYER, EL TROVADOR DE HOY
La historia
dice que los trovadores surgen como una versión estilizada de
los juglares. Veamos: A principio de la Edad Media existían los
cantares de gesta, que narraban las hazañas de caballeros y paladines.
Estos relatos los acercaban los juglares. A partir del siglo XI, aparecen
los trovadores, con un nuevo impulso. Su arte les permitió la
promoción social y la afirmación en una práctica
artísticamente elevada. Del juglar vagabundo se pasó al
trovador afincado en un palacio, al servicio de una corte. El trovador
se reunía con sus pares, en confraternidades o corporaciones,
algunas de ellas sobrevivieron hasta el Siglo IXX.
Los trovadores fueron los primeros periodistas, los que cronicaban y
transmitían los sucesos históricos. Muchas veces, introduciendo
su propia opinión en el racconto. Ostentaban el poder de la palabra
y el don del arte. Fueron los primeros poetas en lengua vulgar.
Con ellos, la música entró con dignidad de arte en la
historia.
Con ellos, aparece la figura de la música de autor, del que se
hace cargo de lo que dice.
Con ellos, la canción se canoniza como vehículo de expresión.
Los trovadores mantuvieron, y mantienen, su apego con el mandato de
la historia, incorporando su pensamiento ideológico.
Silvio
Rodríguez, lidera el movimiento de nueva trova cubana que respalda
a su vez el sentido revolucionario cubano, comprometiéndose también
con la más exquisita poesía y variada armonía musical.
El trovador español Pedro Guerra dice: "Vengo de una tradición
de artistas envueltos en un terreno de planteos musicales e ideológicos
muy precisos".
Chico Buarque en Brasil, Alfredo Zitarroza en Uruguay o Victor Jara
en Chile renovaron la tradición trovadoresca en Amerita latina
allá por los 70.
En la Argentina, esa corriente comenzó con Atahualpa Yupanqui;
y en España, con Serrat y Paco Ibáñez, continuando
hasta la fecha con el propio Guerra, e Ismael Serrano y Victor Manuel
entre otros.